Un asunto público fue llevado a las autoridades y testigos con sabiduría y transparencia, fue lo que vimos en los primeros versos de este capítulo. Booz totalmente comprometido con la palabra empeñada, voluntariamente, sin que nadie lo obligara, atendió su llamado, y buscó la redención de una viuda desamparada. Y en efecto se llevó a cabo una transacción solemne conforme a la ley de Dios, lo que le dio un carácter público y vinculante, y como vimos, fue de efectos inmediatos, los cuales se desarrollan a continuación.










