Para esta época se suelen hacer balances del año, un inventario de sucesos o logros, de pérdidas y ganancias, nuevos propósitos luego de celebrar navidad. Muchos siguen sin entender navidad, y seguirán con propósitos equivocados, pues cualquier propósito que no sea glorificar a Dios nos llevará a la ruina total. Pero quienes han conocido a aquel que se hizo hombre para venir a salvar a los hombres, pueden iniciar un nuevo año lleno de esperanza, a pesar de sus dificultades, puesto que tienen a Cristo, el Salvador y Consuelo Universal. Vamos a meditar en esto a la luz del relato evangélico que encontramos en Lucas 2:21-38, considerando cómo fue Cristo ese salvador y consuelo para los ancianos y todos los que esperaban la redención de Israel cuando nació Jesús, y cómo lo es para nosotros que hemos creído también en Jesús el ungido de Dios, el Cristo, Salvador y Consuelo Universal.
LUCAS 2:21-39, CRISTO, EL SALVADOR Y CONSUELO UNIVERSAL

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