La soberana providencia en tiempos difíciles, de confusión política y religiosa, suele ser también una extraña providencia cuando las cosas a nuestro parecer van de mal en peor, como ocurrió con la vida y familia de Noemí; golpeados primero por el hambre, luego la migración forzada, vina la muerte trayendo la separación de su marido y finalmente de sus hijos. En todo eso reflexionamos en los versos anteriores, que Dios nunca nos deja, aun cuando no “sintamos” que está con nosotros.
Continuamos hoy nuestra serie sobre esta amorosa redención, por medio de la vida de Noemí y su familia. Ahora nuestro relato nos lleva a considerar cómo la divina providencia se encarga de llevar a Noemí de regreso a casa, este regreso o volver es un término repetitivo en el relato y de gran importancia en su significado así que prestemos mucha atención a ello. Noemí está realmente fuera de casa, es una mujer extranjera, viuda, vieja y desamparada de su marido y de sus dos hijos, ¿qué más le queda en esa tierra extranjera?, pero por otro lado, ¿qué le espera en su propia tierra?, ¿debería ir de regreso a casa, o simplemente adaptarse al lugar y cultura donde ha pasado más de 10 años?, ¿cuál sería tu consideración si estuvieras en el lugar de Noemí?, ¿qué razones de motivarían a tomar una decisión?, consideremos en esta sección, la primera parte del nuevo capítulo de esta historia, que podemos llamar de regreso a casa.


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