La Epístola de Judas es una de las cartas más concisas del Nuevo Testamento. A pesar de su brevedad, es un documento vigoroso y polémico. Forma parte de las Epístolas Universales (o católicas), un grupo que incluye a Hebreos, Santiago, 1 y 2 Pedro, y las epístolas de Juan.
A. Autoría: Judas, el Hermano de Jacobo
El autor se identifica inmediatamente en el versículo 1 como Judas. Este nombre, es la forma griega del hebreo Judá, era extremadamente común en la época. Para distinguirse de otros Judas (como Judas Iscariote, Judas Tadeo, uno de los Doce, o Judas Barsabás), utiliza dos títulos clave:
1. El primero “Siervo de Jesucristo”: Judas elige este título humilde que lo pone a la par de cualquier otro creyente. La fórmula es común en los saludos de las epístolas.
2. El Segundo “Hermano de Jacobo” (Santiago): Esta es la clave de su identidad. El “Jacobo” aludido era el líder preeminente de la iglesia madre en Jerusalén. Al identificarse por su hermano y no por su padre (lo que era inusual), Judas se vincula a una figura reconocida en la iglesia primitiva.
La mayoría de los expertos concluyen que este Judas es el hermano o medio hermano de Jesús, mencionado en Mateo 13:55 y Marcos 6:3, junto con Santiago.
Mateo 13:5 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas?
Judas evita identificarse como hermano de Jesús. Tanto él como su hermano Santiago (Stg. 1:1), eligen el título de “siervo de Jesucristo” para enfatizar su relación espiritual sobre la física. Reconocen a Jesús como Amo y Señor; su parentesco carnal no les otorgaba un privilegio especial.


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