Dios no se da por vencido, Dios no permite que se frustre su plan eterno, nada lo toma por sorpresa y está actuando para llevar a cabo su propósito. Jonás aún no parece entenderlo, aún sigue endurecido en su corazón, aun parece estar resuelto a hacer su propia voluntad y no la de Dios
Jonás 1:7-9, Llamado a la confesión y arrepentimiento, parte I.





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