Si hay un salmo que pudo ser cantado durante las peregrinaciones del pueblo de Israel para celebrar las fiestas solemnes nacionales, es precisamente el salmo 122; que también pudo haber sido entonado con gran gozo y expectativa por los que regresaron del exilio Babilónico. Un salmo atribuido a David, quien no pocas veces expresó su anhelo por la casa del Señor cuando estuvo exiliado por causa de Saúl quien lo perseguía para matarlo.
SALMO 122, UNA ADORACIÓN FIEL

Leave a Reply