El editor o editores de esta colección, bajo la dirección del Espíritu Santo colocaron muy bien el salmo 72 al final de esta colección. Aunque veremos más adelante otros salmos de David, en este libro segundo se consigna especialmente al final del libro, el maravilloso salmo mesiánico, que como dice Henry presenta la oración de un padre piadoso por su hijo que ha de reinar sobre Israel, pero que apunta al reinado de nuestro Señor Jesucristo.
SALMO 72, UN REINO JUSTO

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