Nos corresponde hoy meditar en uno de los salmos penitenciales, en los cuales se instruye al pueblo del Señor a confesar sus pecados a Dios, siendo el salmista mismo ejemplo de ello. Gracias a Dios por estos salmos, puesto que nos da consuelo y esperanza de acercarnos a Dios en arrepentimiento y fe, a pesar de nuestra terrible condición de pecado. Qué buena noticia para el pueblo de Dios, en su presencia hay perdón, hay restauración para el pecador, para todo aquel que reconociendo su condición, su indignidad ante Dios, sinceramente viene a él en busca de perdón.
SALMO 32, LA DICHA DEL PERDÓN



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