En la Biblia Dios prometió una tierra especial para su pueblo escogido, y dicha tierra fue repartida entre ellos desde la época de Moisés hasta la época de Josué bajo la dirección de Dios, y allí habitaron mucho tiempo, y disfrutaron la bendición del Señor. Ahora David nos presenta a Dios mismo como su herencia y dice, Dios es:
SALMO 16 – DIOS ES MI HERENCIA



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