El primer libro que estamos estudiando nos señala el fin de aquellos que se levantan contra el Mesías, los malvados que afligen a los justos que colocan su confianza en Dios, y encomiendan su causa al Señor, quien los llena de gozo y los rodea de su favor. Consideremos esta oración genuina, no solo de David, sino de todo creyente que en verdad se acerca a Dios, con insistencia, confiando en su justicia y misericordia, alegrándose en Dios. Consideremos este ejemplo para imitar en nuestras devociones privadas (aunque es propio también para las oraciones en público), y como el salmista, confiados en la gracia del Señor, digamos a nuestro Dios, A ti oraré.
SALMO 5 – A TI ORARÉ



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