Podemos decir que no siempre estamos dispuestos y animados a cumplir con nuestros deberes cristianos, no siempre estamos entusiasmados con renovar nuestra manera de pensar ajustándonos cada vez más al Señor, y más cuando nos resulta más fácil o cómodo seguir la corriente de este mundo. Lo cierto es que el llamado de la familia cristiana es muy distinto a lo que el mundo piensa, nuestra religión no es una mera espiritualidad más en el gran espectro que ofrece el mundo, nosotros sabemos que estamos en el verdadero, en Jesucristo el unigénito Hijo de Dios, quien nos redime de todos nuestros pecados. De modo que como familia cristiana tenemos deberes, que no podemos lograr por un mero empeño humano de corta duración, sino solamente por la obra del Espíritu de Dios.
ROMANOS 12: 11, FAMILIA CRISTIANA PARTE II



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