Se nos ha enseñado que somos miembros del cuerpo de Cristo, miembros los unos de los otros, con una función en particular, llamados a usar adecuadamente los dones que hemos recibido por la pura gracia de Dios. Esto es, de manera humilde, con sencillez y diligencia, con gran alegría. Pero esto sirve como base para las siguientes instrucciones respecto a nuestra actitud para con nuestros hermanos en el Señor, nuestra familia cristina, lo que veremos en varios versos de este pasaje. Sé que vivimos en un mundo que aborrece a Dios y ha tergiversado el concepto de familia, también es cierto que la Biblia menciona la característica de las personas de los últimos tiempos, destinados a la condenación, que solo aman sus propios deleites, y que no tienen ningún afecto fraternal, gente que odia a los no nacidos, que odia el concepto de familia dado por Dios, que quiere acabar con la sociedad, que ha pervertido el matrimonio y las relaciones familiares, pero llaman a su perversión preferencia sexual o progresismo, liberación.
ROMANOS 12: 9-10, FAMILIA CRISTIANA PARTE I



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