En medio de una excelente enseñanza doctrinal, el apóstol Pablo sigue dando una instrucción muy práctica a la Iglesia, no se queda en las alturas de los misterios escondidos, sino que aterriza su enseñanza a lo que deben vivir los creyentes. De hecho, nos acercamos a la sección de mayor instrucción práctica de la carta, una vez puesto el fundamente de la fe en la sangre de Cristo solamente para obtener la justicia de Dios que se revela por fe y para fe. Conocer entonces las maravillosas doctrinas de la Biblia, debe producir fruto que se evidencie en nuestras vidas, de lo contrario no hay verdadero conocimiento de Dios, y lo único que se puede ver es presunción, arrogancia, orgullo.
ROMANOS 11:25-27, NO SEAN ARROGANTES



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