La soberanía de Dios es una doctrina fascinante que no solo nos debe llevar a la contemplación, sino una piadosa acción, producto de comprender la bondad y misericordia que nos ha sido prodigada. Quiera Dios que al estudiar este tema nuestro corazón lleno de profundo agradecimiento por haber recibido la libre y soberana gracia del Señor, seamos afirmados en el propósito de servirle en nuestro día a día, sabiendo que él es totalmente soberano, y nosotros somos totalmente responsables.
ROMANOS 9:19-24, DIOS ES SOBERANO, PARTE II.




Leave a Reply