Hasta ahora hemos visto lo grande de la obra de nuestro Dios quitando por completo la condenación para todos aquellos que han sido unidos a Cristo Jesús, los mismos a quienes concede su Espíritu Santo para que habite en ellos y les asegure un día la resurrección de sus cuerpos. Estos para los cuales ya no hay condenación han sido adoptados hijos de Dios y son herederos de Dios y coherederos con Cristo. Estos mismos pueden padecer ahora por causa de Cristo, pero sus sufrimientos no pesan tanto como la gloria que un día ha de manifestarse a ellos y en ellos cuando Cristo venga y disfruten para siempre de un cielo nuevo y una tierra nueva, por lo cual clama la creación, claman los hijos de Dios y clama el mismo Espíritu Santo, que como vimos en la reflexión inmediatamente anterior, hace una poderosa y efectiva intercesión.
ROMANOS 8:28, TODO OBRA PARA BIEN




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