A continuación, el apóstol quiere enfatizarnos la verdad que somos Hijos de Dios, no esclavos, que tenemos una relación filial con nuestro gran redentor, que no somos extraños para Dios, y por lo tanto Dios nos ha dado Su Espíritu Santo para que podamos disfrutar de tal relación. Esto mis hermanos, tiene grandes implicaciones que derriban toda clase de presunción e hipocresía de pretender algo de parte de Dios alegando ser su pueblo.
ROMANOS 8:15-16, HIJOS DE DIOS, PARTE I



Leave a Reply