En los versos 19-21 vimos el inicio de la conclusión de este capítulo, con una exhortación a atender el llamado que hemos recibido. Se nos ha dicho que ahora tenemos una nueva dedicación en nuestra vida, ya no a la iniquidad y la inmundicia, sino a Dios, a su Voluntad; esto en razón de nuestra condición: ya no somos enemigos de la justicia, ya no tenemos un fruto que produce vergüenza y que conduce a la muerte.
ROMANOS 6:22-23, SIRVIENDO EN SANTIDAD, PARTE II



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