Los verdaderos creyentes ahora obedecen a Dios, están comprometidos en vivir para él, en vivir en esa justicia que Cristo les ha otorgado. Esta declaración del apóstol en los versos 15-16, confronta a todo aquel que en algún momento pudiera considerar que la gracia de Dios le concede vivir obedeciendo sus malos deseos y quedar impune.
ROMANOS 6:17-18, SIERVOS DE LA JUSTICIA, PARTE II.



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