Esta es una verdad que todo creyente debe saber, está crucificado con Cristo, el poder del pecado fue destruido en la cruz, y por esa justicia de Cristo, el creyente ha quedado libre del pecado. Una vida de esclavitud al pecado simplemente es muerte espiritual, no es verdadera vida, y conduce a la muerte, no solo física, sino eterna, a la separación eterna de Dios.
ROMANOS 6:8-10, MUERTOS AL PECADO, PARTE II.



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