Pablo quiere demostrar que definitivamente, ningún ser humano merece algo departe de Dios más que su ira, y que incluso los más ilustres personajes en la historia del pueblo de Dios, son pecadores que necesitan de la gracia divina, de la justificación por la fe solamente.
Romanos 4:6-8, Abraham, ejemplo de justificación por la fe, parte II



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