ablo tuvo que luchar contra el orgullo de más de un judaizante dentro de la iglesia, contra los falsos apóstoles que se presentaban ostentosamente como grandes hombres de Dios, tuvo que padecer incluso el menosprecio de algunos en la iglesia que preferían a los de mejor apariencia, pero con un concepto claro de sí mismo, pudo afirmar que su competencia no provenía del hombre sino de Dios,
Romanos 3:27-28, ¿Dónde la Jactancia?



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