El hombre no regenerado, el que por naturaleza se aparta de Dios para adorar lo que es vano, el que no considera las cosas invisibles de Dios que se hacen visibles en la creación, el que no toma a bien retener ese conocimiento de Dios dado en la misma creación, ha sido entregado por Dios a una mente depravada.
ROMANOS 1:32, UNA MENTE DEPRAVADA, PARTE II.



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