El Señor Jesús sigue contrastando la falsa interpretación de los fariseos con la correcta exposición de los principios de la ley de Moisés. Ya ha dicho que no basta ceñirse externamente a la letra de ley, sino que se debe comprender el espíritu de la ley, que va más allá de un ritualismo externo y muerto. Ya hemos visto que adulterio no es solamente el acto físico de tener relaciones con una persona diferente al cónyuge, sino una mirada lasciva o un deseo ilegítimo por otra persona en lugar de su cónyuge.
Mateo 5:31-32, Verdadera Justicia: Matrimonio y Divorcio

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