Insisten los enemigos de Jesús en tratar de desacreditarlo por medio de preguntas capciosas que buscan una de dos posibles respuestas según sus proponentes, pero quedan maravillados con la sabia respuesta del Señor como en el caso inmediatamente anterior donde aprendimos de la respuesta de Cristo, dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Ahora otro grupo que aborrece a Jesús, del partido de los sumos sacerdotes de la época, los responsables del templo y todos los sacrificios que en él se ofrecían, se unen a los esfuerzos de otros por hacer quedar mal al Señor y ridiculizar sus enseñanzas
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