Rut ha tenido que descansar después de hacer lo correcto, recibió una promesa fiel, y una señal segura de esa promesa. Para ella era tiempo de esperar, ya Dios había provisto todo ese tiempo mientras estuvo espigando, había un pariente cercano que la había protegido y había empeñado su palabra, y él era digno de confianza. Ahora de la escena sale Rut y entra Booz en su calidad de defensor de las viudas, el que toma su causa delante de las autoridades del pueblo para hacer valer sus derechos dados por Dios.Hemos visto a Rut y Noemí como mujeres de fe, prudentes, decorosas, sufridas. La fama de Rut es buena fama en todo el pueblo, su amor por su suegra a quien tiene como madre ha sido demostrado, y son ejemplo de la fidelidad que todo creyente es llamado a exhibir, fruto de su confianza en el Señor bajo cuyas alas ha venido a refugiarse. Pero ahora el papel protagónico lo toma el pariente redentor, quien cumpliendo su promesa viene a la ciudad a resolver el asunto en el cual empeñó su palabra, y es en estas acciones del pariente redentor en las que debemos reflexionar hoy, sin dejar de ver lo que nuestro amante redentor, nuestro Señor Jesucristo ha hecho por su pueblo, consideremos pues a la luz de este pasaje este día de redención.
RUT 4:1-6, DÍA DE REDENCIÓN, PARTE I


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