Volvió Noemí a Belén, resonó la noticia en el pueblo de Belén. Vimos que para ella fue un regreso amargo. Volvió acompañada de su nuera Rut a la casa de pan después de un camino difícil. Volvió en depresión y frustración que fue notable a todos, reflejando así su incomprensión de la soberana providencia y en amargura de espíritu. Pero volvió al inicio de una gran bendición, una gran celebración, al inicio de la cosecha de cebada, señal inequívoca de la buena nueva que había escuchado y que le había hecho volver.
RUT 2:1-3, UN NUEVO COMIENZO, PARTE I

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