julio 26, 2026

1 TESALONICENSES 2:13, EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS, PARTE I

1 TESALONICENSES 2:13, EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS, PARTE I

Vimos la semana pasada, que el ministerio fiel de Pablo y su equipo, era un reflejo del ministerio fiel de Cristo, quien fue a la cruz para mostrarnos el puro amor de Dios y así librarnos de nuestra eterna miseria. Vimos en los motivos y conducta de Pablo y su equipo, el reflejo de lo que nuestro Señor nos mostró con su encarnación, su vida santa, su muerte y resurrección, y consideramos el gozo de ser beneficiarios de tan fiel ministerio para la gloria de Dios, y para bendición de su iglesia. Hablamos de un ministerio íntegro delante de Dios, sin avaricia ni adulación, sin buscar reconocimiento de hombres, sin imponer su autoridad. Fue un servicio de amor con ternura y fidelidad, compartiendo el evangelio, compartiendo incluso su vida misma. Fue un servicio esforzado, con trabajo duro, enseñando con ejemplo y doctrina, viviendo para el reino y la gloria de Dios.Para continuar nuestra reflexión en la sección que inicia en el verso 13 de este capítulo segundo de la carta a los Tesalonicenses, quiero compartir este comentario de un antiguo predicador:Ya hemos señalado anteriormente que la población de Tesalónica estaba compuesta por dos clases distintas, la griega y la judía: la primera representaba la filosofía del paganismo, mientras que la segunda era la guardiana de las verdades sagradas de la Revelación. Entre los hebreos, Moisés era reconocido como la figura humana central y la cabeza de su sistema legal, y sus palabras eran profundamente veneradas; y los gentiles no eran menos devotos y ardientes en su admiración por Platón y su sabiduría visionaria…

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