El Salmista, ungido por Dios para gobernar a su pueblo, tuvo muchas dificultades en su camino para cumplir el propósito divino, perseguido en más de una oportunidad, antes y después de ser reconocido como rey de su pueblo, tuvo muchas razones para simplemente apartarse de su propósito y renunciar a su llamado, pero como mesías para bendición de su pueblo fue afirmado en su confianza en Dios…
SALMO 11 – DIOS ESTÁ EN SU TEMPLO




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