La promesa de salvación de Dios nunca falla con sus elegidos, porque son solamente los escogidos de Dios, los que realmente son considerados hijos de la promesa. Estos hijos como vimos no nacen por voluntad de carne ni por voluntad de varón sino de Dios. No todos los que aleguen un linaje Israelita pertenecen al pueblo de Dios, no todos los que se dicen cristianos realmente los son, sino solamente aquellos hijos de la promesa
ROMANOS 9:10-13, HIJOS DE LA PROMESA, PARTE II.




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