Pero en los versos que siguen, el apóstol continúa presentando su lamento frente a su condición, y hace patente la triste realidad que vive cada creyente, incluso el más experimentado y que ha crecido en la gracia; precisamente este crecimiento le permite ver cuál es en verdad su condición natural, sus inclinaciones naturales, de tal suerte que pueda considerar que en efecto es un gran pecador que necesita a un gran Salvador.
ROMANOS 7:17-21, LA LUCHA CONTRA EL PECADO, PARTE II




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