Cuando todos los marineros estaban asustados y gritando frenéticamente a sus ídolos para que los salvaran, buscando ayuda en quien no los podía ayudar, el siervo de Dios estaba durmiendo, sin darse cuenta o sin apercibirse de la tragedia que había venido sobre sus compañeros de viaje.
Jonás 2:1-2, Una oración en la angustia.





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