A punto de ser entregado a muerte, el Señor Jesús sigue siendo el buen pastor de su pueblo, sigue enseñando y animando, sigue apacentando a los suyos, y ahora manifiesta su gran amor sometiéndose voluntariamente a la buena voluntad del Padre celestial
Marcos 14:32-42, Agonía de Jesús en Getsemaní


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