Muchas fueron las aflicciones de David, pero todas ellas fueron una gran oportunidad para contemplar la grandeza de la misericordia de Dios a favor suyo y de todo su pueblo. La Divina providencia le llevó a conocer más al Señor en los momentos más difíciles de su vida, le llevó a confiar en Dios, a depender de él solamente, y en este primer libro del salterio, este es un hecho sobresaliente, pues precisamente en medio del conflicto del justo con los injustos, del reino de Dios contra sus enemigos, es donde la confianza en Dios es afirmada,
SALMO 28, ORACIÓN Y ALABANZA




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