Introducción: el pasaje inmediatamente anterior a nuestro texto de estudio en esta ocasión, nos presentó la confrontación entre Jesús y los líderes religiosos quienes le atribuían al príncipe de los demonios, la actividad liberadora y sanadora de Jesús, allí vimos que por el poder de Dios, Cristo vino para libertar a los suyos, siendo el Hijo de Dios, Dios mismo y no un impostor, sino el enviado de Dios, con el poder de sanarnos y detener al maligno. A ese Cristo poderoso es a quien seguían los cristianos del primer siglo, y a quien seguimos nosotros. Pero Jesús continuó enseñando, los pasajes paralelos de Mateo y Lucas nos hablan de cómo continuaba dicha enseñanza, el mismo marcos en el capítulo cuatro nos mostrará esto mismo. Pero de una manera muy viva ahora nos presenta una breve interrupción de la enseñanza de Jesús, que no logra distraer su atención o desviar la atención de quienes le están escuchando, sino que es usada por el mismo Señor para dar una breve pero poderosa enseñanza…
Marcos 3:31-35, ¿Te identificas con Cristo?


