Por la unidad espiritual que se mantenía entre Pablo, Silvano y Timoteo con la iglesia en Tesalónica, la distancia y las dificultades que todos atravesaron, fueron un motivo para validar el estado de la naciente iglesia en Tesalónica, para buscar su bienestar, para asegurarse que estuviesen confirmados y fortalecidos en la fe. Es de esto precisamente que hablaremos en este capítulo tres de la primera carta a los Tesalonicenses.Vamos a considerar cuán importante era para Pablo el bienestar de la iglesia, su crecimiento en el Señor, su firmeza y fortaleza. Fue una preocupación constante para él, si bien sabía que la iglesia era la grey de Dios que él ganó por su propia sangre (Hech. 20:28), también era su gozo y corona en el día de Jesucristo (2 Tes. 2:19-20), el fruto de un trabajo de amor, de un ministerio fiel como vimos en el capítulo anterior.Ante el desastre que ha vivido la nación hace un par de semanas ya, ante la incertidumbre de muchos, ante las perdidas y carencias que hay en todo lugar, ante un panorama poco alentador para la economía de la nación, y ante una iglesia nominal que parece más interesada en el ecumenismo para evitar conflictos y mantener cierta estabilidad, influencia o comodidad perdiendo su identidad; ante la desidia de muchos “cristianos” por cumplir su llamado, ¿qué podemos aprender como iglesia de Jesucristo, acerca de estar confirmados y fortalecidos en la fe?
1 TESALONICENSES 3:1-5, CONFIRMADOS Y FORTALECIDOS EN LA FE


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