El capítulo anterior termina con un cuadro de una vida de sencillez y contentamiento en medio de la cual se ve la mano de Dios llevando a cabo su santo, sabio y cuidadoso gobierno de todas las cosas. Una vida de sencillez y contentamiento en el hogar, sin egoísmos, compartiendo y rindiendo cuentas, considerando la buena mano de Dios en todo, y teniendo esperanza en él solamente. Una vida de diligencia y obediencia. Continuando con la misma línea, seguimos observando la vida de estas dos mujeres como un instrumento en las manos de Dios para hacer su obra de redención, aunque ellas no lo sepan con claridad, pero las vemos como ejemplo de la fe en acción.Las dos están ahora en la comunidad del pacto, y la que es conocida como extranjera, se ha integrado a la comunidad del pacto, al punto que será reconocida como una hija del pacto también. Una que será reconocida, y quedaría registrada en la historia sagrada en el cordón de oro, en el linaje del más famoso rey de Israel, quien señala al único y poderoso Rey de reyes y Señor de señores. Una joven viuda, y otra viuda anciana, nos muestran un camino de esperanza, de amorosa redención, aún en medio de su vida sencilla, pero vida de fe en acción. Consideremos entonces el inicio del desenlace de esta historia, con el plan de Noemí y la actitud de Rut, y pensemos en lo que es la fe en acción.
RUT 3:1-6, FE EN ACCIÓN, PARTE I


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