Continuamos nuestras reflexiones acerca de la providencia divina en la vida cotidiana a la luz del libro de Rut, y venimos considerando la gracia abundante que ha sido dada a una extranjera. Gracia que protege y provee, gracia no merecida, que trae verdadero consuelo a todo aquel que se refugia en Dios, y llena de gran gozo y asombro.Continuamos hoy la consideración de esta gracia abundante que sacia, alienta y hace prosperar. Rut ha sido consolada con las Palabras de Booz, y continua su jornada hasta la hora de la comida, cuando es llamada amablemente a participar junto a todos los empleados de Booz, no fue excluida por ser extranjera, al contrario, se le invitó a participar de la misma comida. En esta escena seguimos viendo gracia abundante.
RUT 2:14-17, GRACIA ABUNDANTE, PARTE II


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